jueves, 17 de octubre de 2013

No pierdas tu Valor.

  Cuando nos sentimos abatidos, derrotados y sin fuerzas, normalmente perdemos nuestro valor, dejamos que las cosas lleguen por llegar, resignados a lo que el venga, como un barco de papel en medio del mar, llevado por la corriente, con resignación al “qué más puede pasar” olvidándonos de nuestros principios, fe y propósitos.

  Una derrota o fracaso puede ser… el principio de algo bueno o el pretexto perfecto para olvidar lo que vales, recuerda que los errores son experiencias que si aceptamos y corregimos pueden, hacernos sabios.

Aquí una historia:

Un orador inició su mensaje mostrando al auditorio un billete de alta denominación, dirigiéndose a su audiencia les preguntó; ¿Alguien quiere este billete? Varias manos se levantaron...
-Se los daré- dijo, pero antes lo arrugó todo y volvió a preguntar; -¿Todavía lo quieren?- las manos volvieron a levantarse, luego lo dejó caer al suelo y lo pisoteó fuertemente, y preguntó finalmente; -¿Aún les interesa?...
Las manos se mantuvieron en alto...
Y así nos damos cuenta, que no importa lo maltratado de un billete, su valor no disminuye... sigue siendo el mismo...
Sabes? Algunos somos como ese billete... Muchas veces nos caemos, nos arrugamos... y llegamos a sentir que no valemos nada.
Pero no importa lo que hayamos pasado o cuanto pueda ocurrirnos, nunca perdemos nuestro valor, abatidos o desalentados Dios nos da el mismo valor...
El valor de nuestras vidas no tiene que ver con quiénes somos o qué hacemos... Sino de a quién pertenecemos...
Tú, que respuesta das al valor que te dio tu creador...

  Recuerda que cada día es una nueva oportunidad de lograr tus propósitos, somos humanos y tenemos el derecho a equivocarnos, no dejes que el dolor, la angustia, el miedo, la desesperación permita perder tu valor.


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